En las zonas rurales de la República Democrática del Congo (RDC), una cepa letal de ébola ha asolado a las comunidades y se ha cobrado más de 100 vidas, desencadenando una emergencia sanitaria mundial.
El virus se descubrió por primera vez en la República Democrática del Congo, un país de África central, en 1976 y sigue representando una amenaza constante.
Esta nación ha sufrido 17 brotes, más que ningún otro país; un brote grave entre 2018 y 2020 dejó 2.299 muertos. El brote actual está causado por la cepa Bundibugyo, una forma rara del virus del ébola, a diferencia de la cepa Zaire, más común, la variante Bundibugyo carece actualmente de vacunas o tratamientos aprobados.
El ébola, un virus a menudo mortal que causa síntomas graves, como fiebre alta y hemorragias internas y externas, tiene su origen en la fauna silvestre.
Los científicos creen que los humanos contrajeron el ébola por primera vez al cazar, manipular o comer animales salvajes infectados, conocidos colectivamente como carne de animales silvestres.
Este tipo de alimentos, en particular murciélagos, monos, roedores y antílopes, siguen siendo populares en la República Democrática del Congo, lo que explica en parte por qué el ébola sigue siendo un peligro hoy en día.
En el área, con este brote, se ha dado una ola de desinformación y superstición, factores que alimentan su propagación y socavan los intentos locales de contención.
De acuerdo a una entrevista de CNN, una persona comentó que “en Mongwalu, la gente dice que hay un ataúd (fantasma) que circula y que causa la muerte instantánea con solo verlo”. Rumores como este están haciendo que algunos rechacen la ayuda médica en favor de la oración, la magia y las prácticas tradicionales.
Un factor que agrava aún más la crisis, es una costumbre funeraria local que implica que los dolientes toquen al difunto, lo que puede haber contribuido al aumento de las infecciones.
La OMS advirtió que la cepa de ébola de Bundibugyo, que se propaga rápidamente, “es motivo de gran preocupación”, ya que el número de fallecidos ascendió a al menos 139 el miércoles, con casi 600 casos sospechosos.
La organización le restó importancia a los temores de una propagación global, tras afirmar que el riesgo de transmisión es mayor a nivel nacional y regional.