Un recluso condenado a muerte en Texas por dispararle a un hombre de 82 años hace casi 30, fue ejecutado este miércoles, luego de un período de cinco meses de retraso por la contingencia del coronavirus.
Billy Joe Wardlow mató a Carl Cole durante un robo en junio de 1993 en su casa en Cason, a unas 130 millas al este de Dallas, cuando en aquel entonces Wardlow tenía 18 años.
El hombre de 45 años, fue declarado muerto luego de recibir una inyección letal en el recinto penitenciario de Huntsville.
Los abogados de Wardlow le pidieron a la Corte Suprema de los Estados Unidos que detuviera su ejecución, diciendo que cometió un “robo mal pensado y con una motivación ingenua” para hurtar un camión y poder escapar con su novia, pero les fue denegada la apelación.
En ese años, la pareja intentó huir desde Texas a Montana, en el norte, pero fue detenida en Dakota del Sur después de una persecución de 15 horas.
La ejecución de Wardlow fue inicialmente programada para el 29 de abril, pero fue aplazada para este miércoles debido a la pandemia, ya que en cada ejecución participa una gran cantidad de personas, entre guardias de prisión, testigos, familiares del preso y personas cercanas a la víctima.
Wardlow se convirtió en la séptima persona ejecutada en Estados Unidos desde comienzo de año y la tercera en Texas.