Cubrebocas vuelve más atractivos a hombres y mujeres, según estudio

106

Los cubrebocas se han convertido en un complemento de nuestro día a día y a simple vista parece un gran inconveniente a la hora de conquistar, pues esconde el poder de la sonrisa, un elemento clave para enamorar.

Sin embargo, un estudio publicado por la Universidad de Cardiff en el Reino Unido, dice todo lo contrario: las mascarillas hacen que tanto hombres como mujeres se vean más atractivas.

Pero no cualquier cubreboca, los investigadores señalan que nos percibimos más atractivos con las quirúrgicas, las de color azul, que lleva el personal de salud, así lo ha determinado la investigación encabezada por Michael Lewis, un psicólogo experto en rostros que antes de la pandemia realizó el mismo estudio, pero los resultados fueron muy distintos.

En aquel anterior estudio, se determinó que las mascarillas médicas reducían el atractivo porque se asociaban con enfermedades o dolencias.

Pero ahora que la pandemia ha cambiado nuestros hábitos, la manera en la que nos comunicamos y la forma en la que nos percibimos a nosotros mismos y a los demás, la percepción anterior ha cambiado.

“Ahora puede deberse al hecho de que asociemos las mascarillas al personal médico, y por lo tanto a seguridad y protección”

Durante el estudio, que inició en febrero de 2021, se les pidió a 43 mujeres que puntuaran las imágenes de un hombre en una escala del uno al diez en función de su atractivo. Eran cuatro fotos: una era la imagen de un hombre sin cubrebocas, otra era el mismo hombre pero con una mascarilla de tela, en la tercera fotografía levaba un máscara quirúrgica y en la última foto un libro le cubría parcialmente el rostro.

Según los resultados, las participantes opinaron que los rostros con mascarillas quirúrgicas eran los más atractivos, mientras que las máscaras de tela quedaron en segunda posición. Las imágenes de hombres sin mascarillas obtuvieron la puntuación más baja.

La razón de este cambio en la percepción no está del todo clara, pues otra opción apunta a que las mascarillas nos obligan a centrarnos solo en los ojos de las personas, lo que no solo permite una comunicación directa, sino que hace que tendamos a idealizar los rasgos que tapa la mascarilla.