Meses después de la vacunación contra el COVID-19, se ha sabido que algunas mujereshan sufrido alteraciones en su ciclo menstrual, han tenido sangrados más abundantes, adelanto o retraso del periodo, cambios en la duración o amenorrea.
Se sabe incluso que mujeres con menopausia han vuelto a menstruar, aunque en casos muy aislados.
La Agencia Española de Medicamentos y Productos Sanitarios (AEMPS) presenta periódicamente informes sobre cualquier problema de salud que aparece después de recibir una vacuna, pudiendo estar causada por esta o no.
Todos estos acontecimientos se estudian y analizan para confirmar si son producidos por el fármaco. En caso afirmativo, se incluyen en el prospecto y la ficha técnica, lo que se conoce como una reacción adversa.
Por su parte, el Instituto Noruego de Salud Pública evaluó los cambios menstruales en 5 mil 688 mujeres entre 18 y 30 años. Si bien el 37.8 por ciento presentó alteraciones antes de la vacunación, hubo un aumento significativo de cambios después de la primera inyección.
Aunque la prevalencia tras la segunda dosis fue algo más elevada, dos de cada tres mujeres que presentaron alteraciones después de la primera dosis volvieron a experimentarlas con la segunda. Estos últimos datos se están evaluando y no hay conclusiones definitivas sobre su duración.
Por su parte, los Institutos Nacionales de Salud de Estados Unidos estudiaron la asociación entre la duración del ciclo menstrual y la vacunación. Para ello analizaron datos de 3 mil 959 mujeres entre 18 y 45 años.
El grupo vacunado presentó una pequeña variación en la duración del ciclo, que llegaba un día más tarde, pero no en la duración del sangrado.
Antes de determinar las causas, se toma en cuenta que los ciclos menstruales no siempre son iguales. Aunque la media del ciclo son 28 días, la Federación Internacional de Ginecología y Obstetricia considera normales ciclos entre 24 y 38 días, así como sangrados de hasta ocho días.
El aparato reproductor femenino está regulado por la interacción hormonal entre el hipotálamo, la hipófisis y los ovarios. Factores estresantes de la vida diaria, el ambiente y la salud, por ejemplo, dietas muy extremas, ejercicio intenso, infecciones o medicamentos, pueden influir en este sistema e interrumpir la liberación de hormonas.
Así pues, los cambios menstruales pueden deberse a varios motivos. En el caso de las vacunas, las de ARN mensajero (Comirnaty-Pfizer y Spikevax-Moderna) producen mucha actividad inmunológica y crean una respuesta inmunitaria muy robusta. Esto puede ser un factor estresante que ocasione alteraciones pasajeras.
Hasta el momento, muchas mujeres han advertido variaciones en sus ciclos, incluso si anteriormente habían presentado episodios similares independientemente de su estado vacunal, aunque todos ellos han sido temporales y poco graves.
Sin embargo, se necesita más tiempo para observar los fenómenos a corto y largo plazo en un mayor número de población.