Redacción GMN | El jefe de la Fundación Humanitaria de Gaza (GHF), Jake Wood, renunció a su cargo, con el argumento de no poder operar conforme a los principios humanitarios. Wood expresó que el plan respaldado por Israel y Estados Unidos no garantizaba los valores de humanidad, neutralidad, imparcialidad e independencia necesarios en contextos de crisis.
La iniciativa contempla que contratistas privados repartan ayuda en puntos de distribución designados por Israel, sin intervención de la ONU, que se ha negado a participar. La organización internacional considera que el plan compromete la asistencia humanitaria al limitar su acceso y alcance en Gaza.
Israel defiende el plan como una medida de precaución para evitar que Hamás se apropie de la ayuda, acusación que el grupo armado rechaza. Sin embargo, la comunidad internacional ha cuestionado la efectividad del mecanismo, ya que podría incrementar el sufrimiento de la población civil atrapada en medio del conflicto.
La ayuda consiste en cajas de hasta 20 kg con alimentos y productos de higiene, disponibles en cuatro puntos del sur de Gaza. No obstante, no se contempla cómo accederán a estos recursos los heridos o personas sin movilidad. La ONU advierte que el sistema provocará más desplazamientos y convertirá el hambre en herramienta de presión.