Mexicanos que murieron en el tráiler abandonado en Texas, pagaron por viaje VIP

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Los migrantes mexicanos Pablo Ortega y Julio López fueron dos de las 51 víctimas del tráiler que fue hallado abandonado en San Antonio, Texas en junio pasado, viaje por el que ellos pagaron hasta 13 mil dólares para viajar “más cómodos y seguros” en su camino a cruzar la frontera hacia Estados Unidos.

Familiares de los mexicanos relataron que Pablo acordó pagar 13 mil dólares, lo que equivale aproximadamente a 265 mil 910 pesos, mientras que Julio pagó 12 mil dólares, con la promesa de que viajarían solos, lo que finalmente no ocurrió. 

Por esta cifra de dinero los coyotes ofrece este tipo de viajes, que incluye estancias en casas de seguridad con entretenimiento como videojuegos e incluso con cervezas de cortesía.

Pablo y Julio tomaron la “oferta” ambos subieron al tráiler que fue hallado en San Antonio, donde murieron asfixiados junto con otras 51 personas. 

Estos viajes, reconstruidos a través de decenas de mensajes de texto, fotos y videos con sus familias, brindan una ventana al mundo del tráfico de personas: un comercio de miles de millones de dólares que se vuelve cada vez más letal.

“El viaje es garantizado 100% seguro” les dijeron a ambos.

Ortega, era un joven sonriente de 19 años, salió en autobús a mediados de mayo de su casa en Tlapacoyan, Veracruz. Su novia estaba recién embarazada y él estaba decidido a llegar a Florida, donde vivía su madre. Allí podría ganar dinero para enviar a casa para el cuidado de su primogénito y ahorrar para construir una vivienda.

López de 32 años, por su parte, partió el 8 de junio de Benito Juárez, en Chiapas, era trabajador de un aserradero y esperaba enviar dinero a casa para los cuidados del autismo del menor de sus tres hijos. El nombre de su niño es Tadeo, estaba tatuado en su brazo izquierdo.