Pekín redobla esfuerzos en un intento por contener un rebrote de COVID-19 tras ser confirmados 79 nuevos casos vinculados a un mercado gigante, obligando a decretar nuevos confinamientos y realizar pruebas suplementarias.
Ayer, la viceprimer ministra Sun Chunlan dijo que se debían tomar “medidas decididas” para detener la propagación, así como “investigaciones epidemiológicas estrictas” y un “rastreo exhaustivo” para identificar y controlar la fuente.
El virus parecía casi erradicado en China, donde emergió a finales de 2019 en Wuhan.
Se restablecieron los controles de temperatura que habían dejado de realizarse en los ingresos a las áreas residenciales y edificios; en tanto los sitios culturales y deportivos serán nuevamente cerrados.
Las autoridades decretaron el cierre de los puntos de venta y escuelas aledañas, así como ordenaron el confinamiento en 10 zonas residenciales cercanas, prohibiendo salir a sus habitantes.
Entre las personas que tuvieron contacto cercano con infectados, fueron automáticamente puestos bajo cuarentena.