Princesa Mako de Japón abandona la Familia Imperial al casarse con su novio “plebeyo”

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La princesa Mako de Japón se casó este martes finalmente con Kei Komuro, su novio desde la universidad, renunciando así a su estatus real, pues según la ley japonesa, los miembros femeninos de la familia imperial pierden su posición si se casan con un “plebeyo”, regla no aplica a masculinos.

Mako además rechazó el pago que se le ofrece a las mujeres de la realeza cuando se retiran de la familia.

Se prevé que la pareja se irá a vivir a Estados Unidos, donde Komuro trabaja como abogado.

Su salida ha suscitado comparaciones inevitables con Meghan Markle y el príncipe Harry, por lo que los recién casados han sido apodados los “Harry y Meghan de Japón”.

En una rueda de prensa que la pareja dado el mismo día de la boda, Mako pidió disculpas por cualquier molestia que su matrimonio pudo haber causado al pueblo.

“Para mí, Kei es irremplazable. El matrimonio fue una opción necesaria para nosotros”.

La princesa abandonó su residencia en Tokio, despidiéndose varias veces de sus padres, al príncipe heredero Fumihito y a la princesa heredera Kiko. También abrazó a su hermana menor antes de partir.

Este mismo martes varias personas protestaron contra la boda, portando pancartas apuntando a asuntos financieros de la familia de Komuro, particularmente de la madre del novio.

Las mujeres de la familia imperial, se enfrentan a cierta presión mediática, Mako no es la primera mujer de la familia real japonesa en ser afectada de esta manera.

Su abuela, la emperatriz emérita Michiko, fue silenciada temporalmente hace casi 20 años cuando desde los medios se la tachó de no apta para ser la esposa de un emperador.

Su tía política, la emperatriz Masako, sufrió depresión después de ser culpada por no haber tenido un hijo varón.

Las mujeres de la realeza están forzadas a cumplir con ciertas expectativas: apoyar a sus esposos, dar a luz a un heredero y ser guardianas de las tradiciones japonesas, si no, se les critica duramente.