El primer grupo de siete migrantes seleccionados llegó a Ruanda a mediados de agosto, declaró a AFP Yolande Makolo, portavoz del gobierno.
Sin informar sus nacionalidades, informaron que tres de ellos expresaron su deseo de regresar a sus países de origen y cuatro desean permanecer y rehacer sus vidas en Ruanda.
Ruanda anunció el 5 de agosto que recibiría hasta 250 migrantes desde Estados Unidos y que podrá “aprobar a cada individuo propuesto para su reubicación”.
Un portavoz de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM) indicó que representantes de la entidad visitaron a los migrantes para “evaluar sus necesidades básicas”.
EEUU emprendió una campaña de deportación de migrantes y el gobierno de Donald Trump ha negociado polémicos acuerdos para enviar a los deportados a terceros países, incluyendo El Salvador, Uganda y Sudán del Sur.
Ruanda aceptó participar en el acuerdo con Washington porque “casi toda familia ruandesa ha experimentado las dificultades del desplazamiento”, declaró Makolo semanas atrás.
Aseguró que quienes llegan al país recibirán capacitación, atención en salud y alojamiento.
Sin embargo, un activista ruandés anónimo, afirmó que el acuerdo con Estados Unidos se dio por dinero e influencia política.
“Aceptar a estos deportados le da a Ruanda una ventaja en las negociaciones de paz en el conflicto” de la República Democrática del Congo (RDC).
La RDC negocia la paz con la milicia del M23, apoyada por Ruanda, que este año lanzó una amplia ofensiva y tomó grandes territorios en el este del país.
Ruanda, con unos 13 millones de habitantes, afirma ser uno de los países más estables de África, y ha sido elogiado por su infraestructura moderna. Pero el gobierno del presidente Paul Kagame ha sido acusado de abusos de derechos humanos y represión de disidentes políticos y de la libertad de prensa.