Las morgues en Nepal se han visto desbordadas, y un agente de policía del distrito de Chitwan dijo a Reuters que “más de la mitad” de los cuerpos recuperados allí estaban “irreconocibles”.
El número de muertos por las devastadoras inundaciones de la semana pasada en Nepal ha aumentado a 903 personas, informaron el lunes las autoridades, mientras que la cifra de quienes figuran como desaparecidos casi se duplicó hasta llegar a 4,247.
Las autoridades ya comenzaron entierros masivos de víctimas que no han podido ser identificadas, mientras los equipos de rescate buscan desaparecidos, intentan ingresar a túneles de proyectos hidroeléctricos y vigilan posibles nuevas inundaciones.
Los equipos de rescate continúan teniendo dificultades para llegar a las comunidades devastadas, días después de la gran inundación que se originó por el colapso de un glaciar en la región fronteriza entre Nepal y el Tíbet el miércoles.
“El desastre aquí es abrumador”, dijo Ferrin Cole, director de operaciones de la organización estadounidense Crisis Response International, en declaraciones a NBC News el domingo. “La riada que bajó por esa montaña simplemente arrasó ciudades. Estamos entrando lo más rápido que podemos para llevar a la gente la ayuda que necesita”.
El desastre ha afectado a más de 90,000 personas, según la Cruz Roja de Nepal.
El desastre continúa en desarrollo. Nuevas lluvias elevaron el nivel del río Trishuli y obligaron a residentes y rescatistas a desplazarse hacia zonas altas. Al mismo tiempo, los equipos siguen atentos a presas naturales formadas por los deslaves, debido al riesgo de que acumulaciones de agua provoquen nuevas crecidas.