Redacción.- Este sabado se cumplen 20 años del evento que marcó un antes y un después en la memoria de los estadounidenses.
No está en la lista de los 10 tiroteos en masa más letales de la historia reciente de Estados Unidos y tampoco ocurrió en la era de las redes sociales donde la información se difunde al instante por todo el mundo.
El 20 de abril de 1999, dos estudiantes de la escuela secundaria de Columbine, en Colorado, entraron armados con un rifle, un revólver y dos escopetas, y comenzaron a disparar a sus compañeros, principalmente.
Eric Harris y Dylan Klebold mataron a 12 estudiantes y un profesor antes de suicidarse; el número de víctimas hubiera sido mayor de haber explotado una bomba que habían colocado previamente en un rincón de la escuela.
También dejaron 21 heridos de bala, y otras tres personas se lesionaron al intentar huir de la escuela.

La masacre fue objeto de una cobertura mediática sin precedentes para ese entonces, por tratarse del tiroteo más letal jamás ocurrido en un centro escolar en EEUU, incluso inspiró varios libros y un documental ganador de un Oscar.
El suceso representa un parteaguas ya que a partir de ahí despertó y despierta aún la fascinación hacia los autores de la masacre por parte de otros jóvenes, lo que ha derivado también en numerosos tiroteos en instituciones estadounidenses.
Desde entonces han muerto otros 120 chicos dentro de sus escuelas, sin embargo, el gobierno no ha restringido el derecho a portar armas.
La investigación reveló que Eric y Dylan venían planeando la acción desde hacía tiempo. Unos cinco meses antes fueron a una de las tantas ferias de armas que recorren permanentemente el país y en las que se compran la mayoría de los pertrechos que están en manos de los civiles en Estados Unidos.

En un cuaderno, Eric y Dylan escribieron que querían causar un acto de violencia que superara al atentado organizado en 1995 por Timoty McVeigh en Oklahoma City. Ese, que sigue siendo el ataque terrorista más letal perpetrado por un individuo en Estados Unidos, dejó 168 muertos y 800 heridos.
Decenas de personas, incluidos sobrevivientes se reunieron en torno del memorial en una vigilia el viernes por la noche, en el inicio de las actividades
Encendieron velas, oraron y dejaron flores junto a las placas con los nombres de los fallecidos. En el memorial, una pared circular interior contiene biografías de las víctimas grabadas en el mármol. La pared exterior enumera a los heridos en el ataque.