En lo profundo de la Amazonía boliviana fueron plantados 13 árboles a orillas del río Mamoré, uno de los principales afluentes del río Amazonas, que marca la frontera con Brasil.
“La comunidad local y yo plantamos el árbol el 26 de abril, día del funeral, junto con una delegación de Adveniat, una organización benéfica de católicos alemanes, para honrar la memoria de un Pontífice que se dedicó hasta el final a defender nuestro bosque y nuestra gente amenazada por la creciente destrucción”, dijo a los medios del Vaticano Monseñor Eugenio Coter , Vicario Apostólico de Pando y administrador apostólico del Vicariato de Reyes.
“Ahora todos nos sentimos huérfanos de un hombre que supo mantener la mirada fija en este pedazo de nuestro mundo, esencial para el clima de toda la humanidad. Una mirada que, durante muchos años, nos acompañó”.
La atención de Francisco por la Amazonía tiene también su origen en la V Conferencia General del Episcopado Latinoamericano celebrada en Aparecida en 2007 y cuyo documento final fue elaborado gracias a Bergoglio, entonces arzobispo de Buenos Aires.
Una continuidad ininterrumpida de intenciones y acciones repartidas a lo largo del pontificado que ha generado una conciencia global sin precedentes.
De acuerdo a Vatican News, la Iglesia local, la misionera, la de las comunidades rurales, la de los sacerdotes que recorren incansablemente los ríos y los bosques para encontrar a sus fieles, no deja de compartir con la población el esfuerzo por una concientización cada vez más difundida, como enseñó el Papa Francisco.
Asociaciones y movimientos, especialmente los de jóvenes, piden a la Iglesia, a la Cáritas local, ayuda y apoyo para implementar proyectos saludables de microeconomía sostenible, respetando el medio ambiente.
Ahora que el Papa Francisco ya no está, aseguran que necesitan que la Iglesia universal, desde Roma, siga defendiendo la Amazonía.