Congreso de EEUU celebra su primera audiencia sobre OVNIs en más de 50 años

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Dos altos funcionarios de la inteligencia de defensa de Estados Unidos, Ronald Moultrie, máximo responsable de los servicios de inteligencia del Pentágono, y Scott Bray, subdirector de Inteligencia Naval, testifican este martes en el Capitolio sobre lo que el Gobierno sabe de los objetos voladores no identificados (ovni).

Esta se trata de la primera audiencia pública del Congreso relativa a los ovnis en más de 50 años. 

La audiencia ante un subcomité de Inteligencia de la Cámara de Representantes se produce 11 meses después de un informe en el que se documentan más de 140 casos de “fenómenos aéreos no identificados” que los pilotos militares de han declarado haber observado desde 2004. 

El debate se centra en las posibles implicaciones para la seguridad nacional y la seguridad aérea de Estados Unidos.

“El pueblo estadounidense merece una transparencia total”, dijo el presidente del Comité de Inteligencia, Adam Schiff, en una declaración la semana pasada en la que anunciaba las audiencias.

El término popular “ovni”, que significa Objeto Volador No Identificado, se ha asociado durante mucho tiempo a la noción de nave espacial extraterrestre.

En un informe se incluyó algunos ovnis revelados previamente en imágenes de vídeo publicadas por el Pentágono, enigmáticos objetos aéreos que mostraban una velocidad y maniobrabilidad superiores a la tecnología de aviación conocida y carecían de medios visibles de propulsión o superficies de control de vuelo. 

Aunque no llegaba a ninguna conclusión, el informe decía que los avistamientos probablemente carecían de una explicación única y se necesitan más datos y análisis para determinar si representan algún sistema aéreo exótico desarrollado por una entidad secreta del Gobierno estadounidense o comercial, o por una potencia extranjera como China o Rusia.

Los analistas de defensa e inteligencia tampoco han descartado aún un origen extraterrestre.

No obstante, el informe marcó un punto de inflexión para el Gobierno estadounidense tras décadas dedicadas a desviar, desacreditar y desprestigiar las observaciones de objetos voladores no identificados que se remontan a los años cuarenta.